El secreto del perfume
El secreto en sí mismo es mucho más hermoso que su revelación, al menos en el caso del perfume. Un aura misteriosa y de aroma placentero se desprende de glamorosos frascos de vidrio cuyo contenido rociamos en nuestros cuellos, pero también un halo secreto de contradicción y complejidad. Es que si indagamos en la composición de los perfumes más refinados del mundo a lo largo de la historia, no sólo encontraremos flores de resplandecientes colores y deliciosas fragancias, sino también rastros de compuestos químicos no del todo agradables que funcionan como fijadores y conservantes de la sustancia aromática, volviéndola más duradera. Ninguna publicidad en blanco y negro con súper modelos arrastrando el vestido por el piso osaría aclararnos que parte de la composición del perfume que anuncian incluye bilis, heces y aceites provenientes de animales silvestres (o sus imitaciones sintéticas). Desagradables olores, disueltos en alcohol, constituyen el ingrediente necesario de cualquier pe...