Cuando lo sólido se hace baba
Por Ethel Rosso Nada es lindo en el proceso. De hecho, lo más inquietante del proceso es la falta de formas y límites que encierren una producción acabada, explicable, o acaso clara. Nada es lindo en el proceso y, sin embargo, todo es proceso, todo es camino hacia algo que funciona ya sea como objetivo o como horizonte. El ahora, entonces, como un proceso extraño donde lo sólido se hace baba y las transformaciones no hacen otra cosa que incomodar a lo que pretendemos mantener intacto. Lo paradójico de la dificultad a la hora de disfrutar de los procesos es cómo los procesos son lo primero que agradecemos cuando logramos llegar a ciertas metas. Podríamos decir que agradecer a posteriori el camino recorrido implica mirar para atrás desde el presente, que ahora es futuro para ese proceso anterior; pero, en el fondo, todos los tiempos no dejan de ser proceso. Alcanzar los futuros deseados, llegar a los horizontes, cumplir objetivos, no son más que instantes de felicidad que eventualme...