Sería un capricho
No tengo una buena razón para escribir hoy pero sí tengo el capricho de escribir sin tenerla. La condición primera de un capricho es quererlo. Querer algo. Yo quiero que este texto funcione como un capricho, por ende no me interesa justificarlo (condición segunda: el capricho no se argumenta). Si bien no hay una razón mejor que querer, para querer "en serio" es necesario un momento y una forma. Imagino el capricho de un cupido y su flecha, donde el ¡zaz! del pinchazo acontece con cierto timing y a la vez sin él. Nunca es el momento justo y sin embargo ese es el preciso momento del capricho. Es acá y es ahora. Rara vez hay una connotación buena para el capricho. En general es sinónimo de inmadurez, exceso, desprolijidad. Viene asociado a interrogantes insoportables de: "¿Para qué querés esto?" o "¿Cuál es el motivo?", como si todo dependiera de una razón anterior. En el fondo, no estamos acostumbrados al sin sentido y eso que nos molesta tanto es exacta...