Escribir un diario is the new cool
Escribir un diario siempre es "the new cool" porque siempre resulta mágico. Sea con palabras o con dibujos, expresar lo que pensamos en una hoja posee múltiples beneficios harto conocidos para nuestra salud, pero en mi opinión se trata de algo más allá de ésta última. Sí, los diarios pueden resultar de gran ayuda para alcanzar objetivos, registrar progresos, mejorar la confianza y la comunicación o reducir ansiedades, pero hay algo más: se trata de páginas en las que la imaginación puede volar a cien kilómetros por hora, inspirando a cualquier simple portador de una lapicera (a Da Vinci le encontraron diarios con dibujos e inventos increíbles pero no por ello más sorprendentes que las ideas de un soñador inspirado). Como las páginas de un diario, cada segundo de nuestras vidas es un espacio blanco para crear, cada acción "puede" funcionar (o no, se trata solamente de posibilidades) como una palabra escrita que dé forma a una realidad soñada.
Lo más divertido de todo es que se puede escribir un diario sobre lo que sea. Se pueden registrar pensamientos tal y como son, sueños que tuvimos la noche anterior, comidas que ingerimos a lo largo del día, aspectos que agradecemos de nuestras vidas, bocetos de dibujos o garabatos sin importar su sentido, listas de cosas por hacer, ideas que queramos concretar, miedos, literalmente lo que se nos ocurra. La verdad es que no importa cuáles sean los objetivos del diario, no se trata de pensar para qué sirve porque la creación escapa los términos de la utilidad para proponer otros términos absolutamente distintos, como lo son la exploración, la experimentación, las crisis y las posibilidades. Un diario puede tener un sentido o no, puede tener escritos planificados o espontáneos, puede tener y ser lo que queramos. Un diario "puede", es decir, puede ser pura posibilidad, y en tanto "puede", es poderoso. Cualquier idea es poderosa porque siempre "puede" ser y quizá por eso aconsejan escribir todo lo que soñamos en presente, como si ya estuviese pasando.
Un diario es un espacio de creación aunque escribamos o dibujemos cosas que efectivamente sucedieron. Por más que recapitulemos el día con nuestras palabras, aquello que escribamos es sólo un recorte con los retoques creativos de lo que percibimos. Se trata de una interpretación y, por ende, una creación de nuestra autoría, diario que funciona como creación de nuestras propias ficciones para entender al mundo, una recapitulación de eventos "reales" no dista en absoluto de un diario de sueños e ideas. ¿Lo mejor de todo? Mientras más seguido escribamos el diario menos vamos a intentar juzgar el contenido de las hojas o exigirnos "sentirnos creativos" para plasmar algo en ellas. De hecho, escribir un diario ni siquiera exige un "tipo especial" de diario, cualquier trozo de papel puede ser escenario para lo que nuestra imaginación quiera transmitir allí, en las formas que considere propicias: en primera o tercera persona, en dibujo, en poesía, en escueto comentario o en fuente inagotable de detalles, todo en un diario es a criterio de su autor.
Tener un diario es "the new cool" porque las posibilidades que se escriben allí son infinitas sin importar qué tan exageradas suenen (otra vez, quizá por eso aconsejan escribir en tiempo presente). No quiero decir que los diarios son mágicos pero sí, la mayoría de las veces se cumplen muchos de los sueños que escribimos ahí, hasta los más "imposibles", dado que en el fondo nunca son imposibles en la medida en que tomen forma; ya sea escrito en un papel o acompañado de acciones pequeñas en tiempo y espacio, cualquier sueño puede volverse creación. Entre lo que se sueña y lo que sucede puede existir a veces un abismo, pero escribir un diario es una de las formas más creadoras y originales de experimentar esa distancia auténticamente, alimentando la curiosidad acerca de lo que "puede" ser. Además, ¿existe algo más sorprendente que leer, después de un tiempo, todo lo que en un tiempo anterior soñamos? ¿No es acaso esa lectura una conversación con nosotros mismos, una advertencia de nuestra imaginación que viaja del pasado al presente para seguir caminando hacia el futuro? Sí, tener un diario puede ser "the new cool" en esta época obsesionada con el bienestar y la productividad en la que vivimos, pero si lo entendemos como un espacio libre de creación que apunte a producir posibles, ninguna definición de "saludable" podrá nunca limitar lo que plasmemos en sus hojas. On y va ! Andiamo! Más que new cool, escribir posibilidades es old but gold.
Querido diario...


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