Ecosistemas de información y un par de ideas más



De la sociedad de la información se ha hablado mucho. Tiempos posmodernos, internet y globalización son conceptos harto utilizados en múltiples análisis sobre la sociedad, que intentan advertir sobre las consecuencias negativas del escenario en el que vivimos. Películas de ciencia ficción retratan el fin de los tiempos con personajes sedentarios cuyas neuronas se han quemado fruto de su adicción a las pantallas, que les transmiten información sobre cómo pensar y qué decir. Los argumentos de las personas se vuelven repetitivos, reproduciendo tweets poco elaborados para fundamentar sus prácticas inauténticas. Todos advertimos sobre este mundo, todos vivimos en este mundo. Nada significa nada. Los viejos se frustran y no entienden, los jóvenes dicen que entienden y se frustran. Dios murió. ¿Cómo se puede ser libre en medio del exceso de información? ¿Es internet culpable de la catástrofe a la que tanto tememos? Hoy tengo ganas de hablar sobre algo diferente. Sin ánimos de hacer una oda a la posmodernidad, quiero explorar la dimensión de lo posible y tratar de entender a internet como un espacio fértil para crear significados y contextos que realmente tengan algo que decir. Empecemos.

Internet era, inicialmente, una herramienta. Luego mutó en un espacio y en ese espacio vivimos, desdibujando los límites con la realidad, si es que existe una. Dentro de ese espacio circula información, mucha, muchísima. En una conferencia hace muchos años, Gilles Deleuze intentaba definir al acto de creación, así que utilizó una enorme cantidad de ejemplos y referencias. Entonces dijo que tener una idea no es del orden de la comunicación. Eso es algo que hacen con frecuencia los filósofos frente a lo complicado, es decir, definirlo como lo que no es. Me pasó lo mismo cuando quise entender al "goce" en la facultad de psicología, pero no me quiero ir de tema. El caso es que para Deleuze la creación no tiene nada que ver con la comunicación, entendiendo por ésta última a "la propagación y la transmisión de una información". ¿Pero cuál era su problema con la información? Deleuze nos responde: "Bueno, porque la información, digamos, es el sistema controlado de las palabras de orden, palabras de orden que tienen lugar en una sociedad dada". Básicamente, la información nos controla porque nos dice qué hacer y en qué creer. Es un sistema de control y no es muy difícil llegar a esa conclusión en los tiempos que corren, en los cuales hasta inventamos una profesión para aquellos que comunican: soy un "creador de contenido", soy un "influencer", soy un punto de referencia que transmite bloques de información sobre lo que es, definiendo así lo que no es y por ende estableciendo márgenes. Este es mi contenido, sí, es exactamente igual al de fulano y mengano. Esta es la información que deben conocer. En el diccionario se entiende por "informar" al hecho de hacer que alguien se entere de una cosa que desconoce, ustedes entérense de esto: a partir de ahora usamos ropa vintage, sí, la misma ropa que defenestrábamos cinco años atrás. ¿Por qué la usamos? ¡Por el medio ambiente! Creamos un avatar y lo encarnamos, un avatar, un perfil, un usuario que repite y consume información vacía.

Louis Rossetto es el editor de Wired, una revista que analiza la manera en que la tecnología emergente afecta a la cultura, la economía y la política. El caso es que dijo algo muy interesante: "En la era de la sobrecarga de información, el último lujo es el significado y el contexto". Sin estos dos últimos tesoros solamente somos usuarios vacíos y empobrecidos, con un cúmulo de información desconectada e inutilizable que funciona como materia prima para la formulación de consignas igual de pobres, que sin embargo acatamos con total convicción. Entonces, ¿de qué se tratan el significado y el contexto? ¿Cómo podemos generarlos? Y en última instancia, ¿Cómo podemos utilizar la información para generar ideas? Bueno, en principio podríamos imaginar a la información como una gran red de conexiones, algo así como neuronas comunicándose entre sí mediante la sinapsis: la información formaría entonces un enorme y complejo ecosistema. Por supuesto el panorama actual es todo lo contrario, no hay tal ecosistema. En todo caso hay algo vacío, muerto, y esto es así porque para que exista un ecosistema es necesaria, ante todo, una interacción. Sin embargo, lo cierto es que nadie llega a una idea por sí solo; siempre hay en una idea los rastros de otra, es decir, de una conexión con otro pensamiento. En este sentido, solamente pensando y utilizando a la información como un gran ecosistema es que podremos, quizás, arribar a una idea. Kevin Kelly y Steven Johnson (colaboradores de la revista Wired que les comentaba antes, recomiendo googlear sus libros) afirman: "Deberíamos pensar a las ideas como conexiones, en nuestros cerebros y entre la gente". La información es nada sin interacción o, en todo caso, es simplemente una consigna vacía. 

Pensar a la información como un ecosistema implica concebir un espacio democrático y nómade donde se puedan compartir referencias y, en base a esas éstas, alimentar y crear nuevas ideas, aún más enriquecedoras. Un mundo de conexiones de referencias. Por un lado, referencias que se conectan: esto me suena a esto, deberías leer esto que se parece a aquello. Quizás puedas condimentar esta idea con esta otra. Alguien ya dijo algo así años atrás, deberías estudiar sobre su contexto. La etimología de esto que dijiste podría cambiar tu perspectiva sobre la cuestión. ¿A quién leía esta persona para escribir esto? ¿Qué referencias tenía? Investigar sobre esas referencias. Googlear los nombres mencionados en este artículo y ver a dónde nos llevan. Establecer conexiones interminables y nutritivas. Por otro lado, un desorden de conexiones e interacciones, un caos de información que desconoce lo permanente y lo estable, algo vivo en el contenido, o como dice Gregory Bateson en un documental que me gusta mucho y a menudo utilizo como referencia: "Entonces aquí estamos, flotando, en un mundo que consiste en nada más y nada menos que en cambios, porque si no hay ningún cambio, no hay ningún conocimiento. Sólo por la creación de cambio es que puedo percibir algo. Y en este mundo flotamos, hablamos, y hablamos como si, ya saben, como si hubiera un elemento estático en este mundo."

La información puede ser poderosa en los flujos de la interacción, las consignas estériles pueden ponerse entre paréntesis si se piensa a la cuestión como un ecosistema de creación auténtica en la que puedan tener lugar intercambios productores de una terceridad posible. De hecho, quizá de esa forma la información conectada pueda volverse contra la información vacía que pretenden y pretendemos inyectarnos. Deleuze pensaba que la contra-información es eficaz cuando se vuelve un acto de resistencia, nosotros podríamos agregar que quizás hoy en día la conexión es la resistencia, las redes de información interconectada y en interacción. Conexión no se limita al hecho de que "internet está en todos lados", de ninguna manera debe ser entendida como meramente globalización: conexión significa diálogo, apertura a lo que el otro diferente a mí tiene para transmitir y a lo que podemos crear en el intercambio de nuestras informaciones, es decir, una producción original con nuestras propias referencias que supere a la pasividad generalizada de recibir información sin objeciones ni paréntesis críticos. En este punto me gustaría sistematizar a la cuestión en algunos puntos que considero nodales y sobre los cuales escribí algunas notas:

Consumo vs. interacción

En 1974, SDR (Radio Sur de Alemania) transmitió un programa llamado "En nombre de la vida. Un retrato dialogado", donde Hans J. Schultz, un periodista de aquel entonces, entrevistó a Erich Fromm. Diez años más tarde, Schultz compiló todas las conferencias radiales de Fromm en un libro que siempre recomiendo y que tengo entendido se encuentra fácilmente en PDF, "El amor a la vida". La cuestión es que, en esa entrevista, los personajes que mencioné estaban hablando acerca de los diálogos en la radio y la televisión, y extraje algunas citas que, a mi criterio, vienen al caso. Dijo Schultz: "Me parece que ni la radio ni la televisión son portadoras de diálogos (...) La radio y la televisión pueden simular la conversación, pero no la producen realmente. (...) Para mí es decisivo establecer si la radio y la televisión incitan, invitan al diálogo, lo promueven, o si destruyen el supuesto en que éste se basa, es decir, crean una atmósfera de imposibilidad de diálogo." 
Quise traer a colación lo que dijo Schultz debido a que una de las mayores dificultades a la hora de interactuar con la información de manera activa y consciente es el hecho de que, la mayoría de las veces, puede resultar más adictivo e incluso cómodo volvernos simples consumidores receptores de información. Hoy en día es casi inevitable consumir información, todo el tiempo (desde que nos levantamos y desbloqueamos el celular) nos encontramos con ella aún sin buscarla. Es imposible no enterarnos de qué está sucediendo en el mundo, y esto es así debido a que, con el correr de los años, se vuelve más fácil, con menos clicks de por medio. Sin embargo, la interacción dista del consumo pasivo: implica tomar consciencia de lo que estamos recibiendo y necesidad de producir algo diferente con ello mediante el intercambio con otros. Interactuar de forma activa supone establecer diálogos, conexiones con otras informaciones. Eso no tiene nada de cómodo, no se puede hacer rápido y fácil. Elegir a quiénes seguimos, buscar nutrirnos con información elegida por nosotros, lleva su tiempo. Schultz agrega: "La televisión conduce a la pasividad, al consumo cómodo. Es el medio más eficaz para pasar el tiempo. Pero la conversación requiere tiempo. Si se pasa el tiempo no puede prosperar la conversación." 
Tiempo. La interacción lleva su tiempo. A propósito de esta cuestión, el famoso director de cine Federico Fellini dijo, también en una entrevista, un par de cosas. Quiero aclarar que también se refiere a la televisión, pero no me parece incorrecto adaptar lo que dicen estas personas al contexto actual de las redes sociales. Volviendo al tema, Fellini estaba hablando de los motivos por los cuales se estaba perdiendo el ritual de ir al cine, y argumentaba que los controles remotos habían generado una masa de espectadores impacientes, indiferentes y distraídos. De allí se extrae la incapacidad de prestar atención a quien está hablando, la imposibilidad, según Fellini, de dejarnos seducir y encantar por una historia. Lo mismo ocurre con nuestros dedos apurados scrolleando en las redes sociales, buscando un contenido interesante que nos llene, pero que en lo posible dure diez segundos. ¿Qué tipo de interacción puede haber en un escenario como ese? Trabajar de manera consciente en nuestras interacciones con la información que consumimos en internet y establecer conexiones entre las informaciones recibidas es una forma no sólo de interactuar virtualmente, sino de establecer verdaderos diálogos de carne y hueso, con buenas historias por contar. 

Información en los márgenes

De más está decir que hay muchas informaciones diferentes, no existe "la" información. O al menos eso queremos creer. Bueno, lo cierto es que tal vez sí existe "la". La información no es inocente y, como decía anteriormente Deleuze, siempre está transmitiendo una consigna. Hay información que está de moda en internet, información que aparenta ser toda la información que existe. Como siempre, sólo de nosotros depende ampliar los márgenes de la información, y esto puede lograrse mediante la exploración, justamente, de la información que se ubica en los márgenes. Hay cosas "feas", cosas "aburridas", que no rinden e incomodan. Y sin embargo internet es tan grande que, pese al interés de muchos, esa información de los márgenes sigue allí, porque siempre hay márgenes en todo. Acostumbrar el ojo y los oídos a lo que no rinde y no se muestra es toda una aventura. Personalmente, a mí me gusta llamarla info-hunting. Consiste en averiguar datos que parecen intrascendentes. Para ello hay que tomarse el tiempo de leerlos detenidamente y con la actitud más curiosa posible, como si estuviésemos deslumbrándonos con las pepitas de oro de un tesoro escondido por milenios. Luego se conectan esos datos de color con otros. Se dibujan mapas. Lo que parecía poco importante comienza a producir una idea nueva. Cuando la idea adquiere forma, se transmite a otra persona. Se produce un intercambio, hay que evitar que la idea muera en una exposición o un triste soliloquio. Es fácil regodearse en ella, pero a largo plazo resulta mucho más rico poder tomar registro de lo que la otra persona nos dice acerca de la idea. Entonces la idea adquiere otra forma, una mucho más grande. La idea se escribe, se fotografía, viaja por los vericuetos de internet. Le llega a otra persona, que la recibe desde su propio contexto. Entonces dos contextos diferentes interactúan. La información de esa idea se conecta. Lo que estaba en los márgenes se vuelve entonces, como decía Deleuze, una contra información que funciona como un acto de resistencia. Emerge de los márgenes para producir algo nuevo, vivo, creador de un ecosistema de conexiones donde fluye la actividad, la incomodidad y la libertad, tres palabras que a fin de cuentas forman parte de los principios de la incertidumbre.

Referencias solidarias

Francamente estoy un poco cansada de que la gente que posee referencias se queje de que el resto de la gente no. Se habla de una crisis de las bases y de los grandes relatos, de que los más jóvenes no conocen millones de cosas que los viejos sí, y sin embargo nadie comparte esa información con ellos, asumiendo que no les va a importar. En parte tienen razón, ya a nadie le importa. Pero es frente a esa crisis que, considero, se puede ser solidario con las referencias. Me parece importante que, cuando se menciona el nombre de una persona del pasado con una idea maravillosa, hay que explicarle al otro quién fue esa persona. Es necesario tomarse el tiempo para hacerlo, aunque sea engorroso. Considero importante que si la idea a transmitir es difícil de entender, pueden pensarse formas amigables de transmitirla; por ejemplo, utilizando recursos de la actualidad para establecer conexiones con una idea compleja del pasado. Sólo así pasado y presente pueden conectarse borrando sus límites. Se trata de un acto de solidaridad, de compartir información importante de manera amena para despertar la curiosidad de quien parece adormecido. Es normal enojarse con quien resulta indiferente o aburrido, acusarlo de un millón de cosas de las que debería avergonzarse, pero nada nuevo se puede producir a partir de esas acusaciones. No provocan nada. Lo que sí provoca es una invitación cordial a la exploración de nuevos mundos (porque sí, aunque a los veteranos de las grandes referencias les moleste, sus grandes ideas son algo desconocido y complejo para muchos, que no tienen porqué conocerlas). Las invitaciones cordiales y el ejercicio activo de una solidaridad de referencias pueden ser productores de curiosidad, y para ello sólo se necesita pensar: "No, esta persona no va a ir a buscar este nombre que le estoy diciendo porque a lo mejor no tiene tiempo aunque yo crea que sí lo tiene. No pierdo nada explicándole quién fue ésta persona antes de contarle esa frase maravillosa que dijo. Y si suena aburrido, entonces debería pensar una manera entretenida de transmitirlo. No es mi responsabilidad, pero es un ejercicio solidario y transformador. Voy a buscar una referencia entretenida que esta persona sí conozca, y la voy a conectar con esta información que poseo. Y entonces vamos a poder interactuar, en una de esas esta persona va a averiguar algo por su cuenta y en el mejor de los casos va a buscar un libro. Todo se trata de transmitir una buena e interesante sinopsis."

Para terminar quiero decir que nosotros podemos ser el internet de los otros. Una buena conversación consiste en eso, en funcionar como internet para mi interlocutor y nutrirme del internet que él tiene para ofrecerme, formando así una nueva conexión. Eso es el consumo activo. Una definición simple que encontré en Google dice: "Internet es una red de computadoras interconectadas" (nosotros somos cuasi computadoras que se relacionan con otras, ¿no es así?) "a nivel mundial" (bueno, eso depende) "en forma de tela araña". Me encanta el concepto de tela araña porque rescata lo que decía antes sobre generar redes, y considero que parte de generar redes consiste en interactuar, explorar la información situada en los márgenes y ser solidarios con las referencias que tenemos. De eso se trata la información creadora y es mi compromiso transmitirla e intercambiarla. Si eso implica largas conversaciones, paciencia y navegación por los vericuetos de la red virtual-real, bienvenido sea. Ya me cansé de las teorías que se quejan del presente y temen a lo posible. A continuación imágenes que me gustan y creo que guardan relación con el tema de hoy:


Fuentes

Bateson. N. (directora). (2010). An Ecology of Mind. [Documental].
Deleuze, G. (1987). Traducción de Bettina Prezioso - 2003 ¿Qué es el acto de creación? Conferencia dada por Gilles Deleuze en la cátedra de los martes de la fundación FEMIS.
Federico Fellini parla della televizsione: https://www.youtube.com/watch?v=RvkDs3feC9g
Fromm, E. (1984). El amor a la vida. Paidós Studio.
Wired Magazine (septiembre 27 de 2010). Kevin Kelly and Steven Johnson on Where Ideas Come From. 










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