Nadie y cualquiera dejan recuerdos en el tapizado



Cualquiera que haya pasado por un negocio de antigüedades pudo haberse interesado por la historias personales entretejidas en el tapizado manchado de una silla. ¿A quién le pertenecía esta lámpara polvorienta con la pintura gastada? ¿En qué parte de su casa ponía estos adornos de bronce? Sí, a veces esa clase de negocios se convierten en un shopping de historias que funcionan como combustible para cualquier nostálgico curioso, y creo que esto es así porque, en el fondo, pocas cosas pueden ser más conmovedoras que un ser humano tratando de mantenerse vivo en el tiempo sea intencionalmente o por distracción, con mensajes dirigidos al futuro en una cápsula del tiempo enterrada en un jardín o con una mancha accidental en el tapizado de la silla que en cuarenta años descansará en una tienda de antigüedades: mantenernos vivos en el espacio-tiempo aunque sea con un recuerdo que diga que estuvimos ahí y que esa mancha es tan nuestra como la nota que escribimos, ¿O no son lo mismo?

A cualquier aburrido de internet le recomendaría que busque 5ninth avenue project, porque honestamente considero que la verdadera cápsula del tiempo está en esos videos de Nelson Sullivan, un camarógrafo que registró toda su vida por las calles de Manhattan con una cámara portable VHS entre 1983 y 1989, año de su muerte. De alguna manera, en sus videos Sullivan estaba adelantándose al menos treinta años a la época en la que los grabó: su forma de grabar, los planos y la forma en que giraba la cámara hacia sí mismo, vuelven al camarógrafo uno de los primeros creadores del formato "vlog", y quizá por eso hoy en día el canal de Youtube que compila sus videos es uno de los mejores museos ocultos en los vericuetos de internet. Los comentarios en sus videos no distan en absoluto de los que yo podría hacer en un negocio de antigüedades; rescato uno de los más exactos: "There is nothing like these videos. They are living history of the way people behaved, talked, and interacted with each other within the culture of downtown underground New York City 35 years ago". 


Como la mancha no intencional en el tapizado de la silla (sí, forcemos esa imagen), cualquiera puede generar un recuerdo sin darse cuenta. Cuando miro los vlogs de Sullivan en los 80's me causa gracia que probablemente la mayoría de la gente que aparece caminando por la calle vestida como en esa época no tenía idea de que la estaban filmando y que ahora sus cuerpos en movimiento se hallan inmortalizados en ese canal de Youtube, visto por miles de personas de todo el mundo, cuarenta años después. Pensándolo bien, tal vez se asusten si miran un video de sí mismos cuya existencia no consideraban, porque a fin de cuentas, ¿Qué más siniestro que encontrar una foto con un pedazo de pierna nuestro a lo lejos o un video con nosotros de espaldas haciendo un movimiento que no sabíamos que hacíamos desde un punto de vista que tampoco concebíamos? De hecho, si se lo piensa bien hasta puede ser gracioso que esos planos siniestros de los que no nos percatamos son en el fondo nuestras experiencias de todos los días, la mayoría del tiempo. Después de todo, ¿Qué es lo más importante? ¿Lo que queda registrado o lo que no registraríamos? ¿Qué pasó realmente? Si somos lo que anotamos en una agenda y lo que no, si ambos registros y no-registros son, ¿Todo es? 

Dicen que el sol va a continuar brillando sobre la tierra por los millones de años venideros. En otras palabras, nos vamos a morir, se van a acumular nuestras antigüedades, seguiremos viviendo en un video, y el sol va a seguir brillando. Vamos a pasar a ser nadie o cualquiera pasando por la calle en un video de alguien más o una triste mancha de café en un tapizado venido a menos, y el sol va a seguir ahí cuando nosotros no. ¿Qué es lo más importante? ¿Quiénes seremos, la persona muerta que un familiar recuerda con nombre y apellido o nadie o cualquiera en un video de un desconocido que no sabíamos que nos filmaba? El misterio de recortes separados y un lugar desconocido en el que yace nuestro collage. Soy esto, soy nombre y apellido, edad, profesión, soy hermana, soy hija, soy la que hizo esta importante contribución a la humanidad, no yazco en la baldosa de un barrio lejano que pisé alguna vez, no era consciente de esa baldosa, y sin embargo...mi existencia quedó pegada en todos lados, inclusive en los lados que no sabía que iba a quedar. Y aún más: mi existencia va a quedar pegada en las historias que alguien se haga de mi silla en un negocio de antigüedades, y aunque tenga nombre y apellido, en el fondo soy eso, nadie o cualquiera. Nadie o cualquiera contemplados por un sol allá arriba que nadie o cualquiera afirman que seguirá brillando sobre la tierra por muchos años más que nadie o cualquiera que se haya muerto. 

Tal vez ser conscientes de que podemos ser nadie o cualquiera puede poner en tensión la idea de quién creemos que somos. Cualquiera se pregunta quién es. Nadie se pregunta quién es. ¿Hay esperanza en la desidentificación? No creo. Lo que sí puede haber es creación y porvenir, o algo así. Ser nadie para ser cualquiera, es decir, a veces ese vacío puede también ser una puesta en marcha para otra ficción provisoria que responda a nuestras preguntas. Si somos nuestro DNI pero también el video en que no sabíamos que aparecíamos, a lo mejor somos y no somos, siempre en disposición de volar a todas las identificaciones. Si podremos con eso o no, al sol ese dilema lo tiene sin cuidado. O no. Si sigue brillando o no en unos años, eso lo afirma nadie o cualquiera. Todo es creación, todo es provisorio. Todo es y no es, pero alguna marca en el tapizado del sillón polvoriento queda, en caso de que no aparezcamos en el obituario. Ya dijo René Char: "Sólo podemos vivir en lo entreabierto, exactamente en la hermética línea divisoria de la sombra y de la luz. Pero somos arrojados irresistiblemente hacia adelante. Todo nuestro ser presta ayuda y vértigo a este impulso" (La palabra en archipiélago, 1986).

¿Qué es lo más importante?












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