En defensa del jazz sin y ( )
Ascensores, compilados de música para estudiar, el jazz parece estar en el fondo de todos lados. Jazz y cocina, jazz y lectura, jazz y sus cincuenta beneficios neuronales que pueden volverte una persona exitosa. Jazz y ( ), porque el jazz sin y ( ) encabeza la lista de lo que estos tiempos clasifican como tedioso (eso y mantenerse curioso en una conversación que dure más de cinco minutos). Siempre-actualmente criticada, la "actualidad" nos da otro motivo para cuestionarla: la mala fama del jazz sin y ( ), que hoy intentaremos reivindicar. Bueno, eso y otras cosas. Este post es sobre jazz sin y ( ), experiencias envolventes y revestimientos nuevos, alguna que otra referencia sobre cine y un pequeño guiño a la improvisación. Digamos que es un cóctel de nombre feo que no combina para nada con el sabor de lo que se toma. Empecemos.
Una de las mañas más insoportables que tenemos como seres humanos es intentar interpretar todo lo que se "nos" cruza. Asumimos ingenuamente que todo significa algo, que tal cosa no es lo que parece porque en realidad quiere decir otra cosa aún más retorcida, un secreto oculto que tenemos que develar. La cosa es que la maña de la interpretación es la archienemiga de cualquier tipo de expresión artística (y de muchos otros espacios también, pero dejemos eso para otra ocasión). ¿Cómo producir conceptos, ideas, experiencias, si el acento no recae en la producción per se sino en lo que la producción representa? Tal vez por nuestro afán de interpretar, tal vez por otra cosa, lo tedioso de escuchar jazz sin y ( ) es que al no poder entender qué es lo que quiere decir, termina abrumándonos y pasa a ser parte de una triste música de fondo a la que no le prestamos atención. No obstante y, como tantas otras delicias, el jazz está para disfrutar e improvisar, es decir, dos verbos que sugieren dinamismo, en oposición a lo entumecido que va a terminar nuestro cuerpo si nos quedamos esperando que el jazz sin y ( ) (y la vida toda) nos devele algo.
Cualquier pre-concepción que tengamos no es mala ni buena, simplemente "es " y, en tanto "es", nos ayuda a darle sentido a lo que nos rodea, en especial a lo que no entendemos. La variedad de subgéneros de jazz es tan amplia como el espectro de situaciones que experimentamos a diario, motivo por el cual nuestras ideas de base nos ajustan la percepción para hacer una suerte de economía mental e identificar determinados patrones, lógicas y códigos involucrados en el entramado de lo que está ocurriendo. En términos sencillos, oído musical. Sin embargo, si bien la cuestión de las melodías, escalas y patrones evidentemente (y si así lo queremos) existe, el jazz es también improvisación, es una invitación a experimentar sensaciones que aparecen, cada vez, con un revestimiento nuevo. El jazz sin y ( ) no es música de fondo, es decir, no hay charla, comida ni lectura que lo opaque. Está ahí y listo, no nos está preguntando nada. No nos quiere decir nada. No le importa lo que estemos pensando o el cuento que nos hicimos en la cabeza, el jazz sin y ( ) es libre y ya.
Creo que el miedo de no entender nada es sumamente necesario para iniciar. De hecho, es preferible ese miedo a cualquier clase de pre-concepción aburrida que intente explicarlo. No hay nada que decir, nos dan miedo esos ruidos raros y punto. Con el jazz es difícil sentirse cómodo de entrada. Hay un sonido improvisándose, se gestan formas de melodía, harmonía y ritmo que, en cuanto nos acostumbramos, se destruyen para desarrollar variaciones nuevas y reinventarse. Se improvisa una creación en el momento que busca constantemente nuevas posibilidades, algo así como una experiencia de libre elección donde se rechazan ciertas formas y se eligen otras, siempre provisoriamente. Se explora lo desconocido en el momento, y se diseña con ello una experiencia sensorial que envuelve tanto a quien ejecutó el sonido como a quien lo captó, ambos envueltos en un momento que ocurre ahora, y que probablemente sea distinto después. Reactualización o "F5", cábala de mi papá.
Una cosa más, probablemente la que lo hace aún más especial: hay personajes que producen, con sus instrumentos, sonidos que interactúan entre sí (y en el mejor de los casos, con nosotros). Es como una conversación entre los músicos. El baterista toca algo, otro miembro de la banda responde y lo complementa. Ambos comparten un momento y lo diseñan antes de que éste último se establezca. Un sonido, otro sonido, luego uno más. Y ESPACIOS. TAMBIÉN HAY ESPACIOS. LOS ESPACIOS SON PARTE DE LA CREACIÓN. Crear no es poner un montón de ruidos y texturas amontonados, los espacios ....... ----______,,,,, también son materia prima, precisamente porque no informan nada e informan todo al mismo tiempo. Espacios en la conversación, en el libreto. Una pausa, el actor se acomoda los anteojos, el otro actor mastica antes de continuar. Uno suspira a lo lejos y eso no estaba en el guion, se crea tensión. La idea no es que la historia avance constantemente sino dar la sensación de tiempo y espacio de la situación; de hecho, el director de cine Hayao Miyazaki entiende a estos espacios como "ma", una palabra en japonés que se refiere al vacío intencional, tan difícil de identificar en las películas intencionalmente taquilleras.
El jazz sin y ( ) es la libertad de experimentar lo que ocurre con más de los cinco sentidos, es vencer el anhelo de concentrarse en interpretar para, por el contrario, vivenciar la sensación de envolverse. En algún vericueto de internet, Scotty Wright dijo: -Jazz es sólo una palabra, hasta que lo escuchás.- Libertad sonora. Improvisación de estructuras. Interacción. En el jazz y en cualquier otra parte. No se trata de escuchar con el entrecejo atestado de pretensiones e interpretaciones, sino de aceptar que a lo mejor no hay nada que decir al respecto, porque lo sensorio es más divertido cuando burla a lo racional. En resumen: relajarse, dejarse envolver y evocar lo que queramos sin restricciones. Libertad para inventar y no sólo para consumir, creando así nuevos modos de existencia, diferentes escenarios y espacios de circulación para la improvisación. Cuerpos que interactúan entre sí para dar a luz a una producción y, con ella, a una experiencia. Es lo que hacen los artistas, pero también lo que hacen los equipos de producción detrás. Sonidos, luces, colores, coreografías, libretos, todo ello envolviendo al espectador. Theatrum mundi y mucha, mucha música.
Comentarios
Publicar un comentario