En busca de referencias fecundas
Por Suzanne Treister 1991-1992
Al final de la página y de tamaño minúsculo, las referencias son siempre ignoradas. Es que lo que importa, en realidad, es la información. Información es todo lo que consumimos, información es todo lo que producimos. Es como caminar a lo largo de un sendero, rodeados de bloques de información tan ordenada y repetitiva, que podemos hallar dificultad a la hora de distinguirla y poder priorizar qué es lo más importante. Lo que sí sabemos es una cosa: la información es la protagonista que opaca a las aburridas referencias.
Por Suzanne Treister 1991-1992
Uno de los principales problemas que atraviesan las referencias es que, la mayoría de las veces, se las entiende meramente como el "aval" de la información. En otras palabras, las referencias parecen existir solamente para verificar que, quien haya dicho tal o cual información, tenga un nombre de universidad en inglés o alguna característica que nos haga afirmar "ah, sí, es importante, es correcto". De esta manera, se produce el mismo círculo vicioso de todos los días. B dice algo (casi siempre una estadística). C pregunta de dónde lo sacó. B responde. C dice: "Entonces es mentira, esa fuente no es científica, es un invento". B dice que se equivocó, e inventa un nombre de universidad para avalar su estadística. B se calla.
El tema con las referencias es que nos interesa saber de dónde viene la información, pero nunca a qué hace referencia o con qué se conecta. Es extraño de redactar, pero las referencias son una avenida de doble mano: producen información, es decir, son la fuente de ésta última, pero a su vez esa información hace referencia a otra cosa. En otras palabras, la información se conecta entre sí mediante referencias, y poder conectar con nuevas referencias es el abc de la creación de nueva información, diseñando así un mapa lleno de trazos conectados entre sí. En este sentido, la pregunta no es de dónde sacamos la información que tenemos, sino con qué referencias podemos conectarla para producir una información-otra. Si imaginamos que las referencias son un tesoro, encontrarlas puede ser toda una aventura. Se trata de un viaje que implica, primeramente, relaciones: todas las conversaciones (en especial las que parecen menos interesantes) son portadoras de referencias. Autores, experiencias, sabores, sonidos, todo parece ser una fuente de la que brotan datos, información, ideas. ¿Cómo cocinaste eso? ¿Quién pintó eso que tenés colgado en la pared? ¿Cómo lo conseguiste?
Salir a buscar referencias es la receta perfecta para configurar nuevas realidades. Por eso es que, en mi opinión, mientras más bizarros y rebuscados sean los medios a través de los cuales arribamos a nuevas referencias, mejor. Como dije anteriormente, esos medios conllevan intercambios con otros, y son esos intercambios los que fecundan ideas. Quizá lo importante no sea que tan válida sea la referencia que tenemos, sino que tan entremezclado, desordenado, inmensurable, retorcido, divertido sea el camino a través del cual llegamos hasta ella. Después de todo, sólo así podemos inspirarnos. Escuchar un dato de color, oler un perfume y preguntar de dónde viene. Encontrar la flor portadora de ese aroma y darnos cuenta que hay cientos de flores como ella a lo largo de un prado, que en ese prado vive una señora que escucha una música extraña, que esa música viene de un polvoriento vinilo que la señora nos presta para que nos llevemos a casa. Hallar ecosistemas de referencias para ampliar la lupa con la que interpretamos al mundo, intercambiar esas referencias con otros para obtener nuevas referencias, fecundar nueva información para producir ideas. En otras palabras, establecer una conversación crítica con ellas, evitando desvitalizarlas en una tediosa exposición de lo mismo.
Dos últimas cuestiones acerca de las referencias. La primera de ellas es que, en nuestro afán por explorar quienes somos y buscar cuáles son nuestras propias referencias, tendemos a plantear esta búsqueda como un viaje interior. Lo que quiero decir con esto es que las referencias no son esencias; por el contrario, van-siendo-en-el-mundo, se auto configuran y reconfiguran permanentemente. Siempre están afuera, siempre van-siendo, siempre son irreconocibles (creación como regla de ser). En este sentido, la búsqueda debería ser exterior, para así establecer conexiones con entes-otros, ideas-otras, referencias-otras. La segunda cuestión es la sobre-exposición de referencias porque, por supuesto, referencias podemos encontrar en todos lados (¿cómo olvidarnos de los creadores de contenido?). El problema de la sobre-exposición es que esas referencias no sólo tienden a volverse insoportablemente repetidas, sino que justamente buscan que los demás las repitamos, sobre-consumiendo una repetición a gran escala. La cuestión es que, para que las referencias sean fructíferas, no deberíamos repetirlas. Muy por el contrario, hay que mezclarlas y diferenciarlas, retorcerlas, conectarlas con otras referencias. Intercambiarlas para producir nuevas.
Y ahora un asunto extra. El antídoto para convertir una referencia repetida en una fecunda es, evidentemente, la curiosidad. Ahora bien, ésta última requiere que el interés que tenemos por la información gire hacia un nuevo objetivo, es decir, la no-información que hace preguntas, la tan extraña no-información que proviene de referencias sueltas y aún más extrañas, que necesitan conectarse con otras referencias sueltas y extrañas. Todos producimos referencias, todos podemos compartir e intercambiarlas. Es solamente mediante ese intercambio que se podrán producir referencias fecundas y diferentes, nuevas, de esas que no sirven para nada (porque no tienen porqué servir para algo). Finalmente, quiero decir que hace poco escuché que la atención es amor. A esto agregaría que, de ser así, poder incluir referencias nuevas al repertorio de las propias (mentira, nunca van a ser propias) en una búsqueda activa por ampliar nuestro marco de existencia, bueno, eso también es amor.
:) saludos y a producir referencias nuevas (l!!!)
Esta es la segunda parte de Ecosistemas de información y un par de ideas más (2022), que se puede leer acá: https://tetejpg.blogspot.com/2022/11/ecosistemas-de-informacion-y-un-par-de.html. Me causa gracia que el título advierta "y un par de ideas más", porque siempre le estoy agregando algo (como el artículo de hoy, En búsqueda de referencias fecundas). No sé en qué momento terminaré de escribirlo, pero creo que me gusta que quede así, como un texto siempre abierto a ser conectado con otra cosa.
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